Look for the Good

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Hay un cambio energético invisible, pero perceptible, cuando elegimos ver lo bueno en todo.Nuestra mente y nuestro corazón dan forma a la vida que elegimos vivir porque el Universo se adapta casi de inmediato a nuestras expectativas, así que, si generamos negatividad en nuestro interior, es probable que la encontremos en abundancia y por todas partes. Es la ley de Resonancia, una de las normas por las que se rige este primer Universo.

Por el contrario, nos convertimos en generadores de energía positiva ilimitada cuando nos esforzamos en ver bondad en cuanto nos rodea. Se trata de ver el vaso lleno y además, admirar la hermosura de su diseño y de su color. 

Nuestra cultura nos hace fijarnos continuamente en lo externo y la amargura y la infelicidad que a veces acarreamos en nuestro corazón, nos llevan a emitir juicios sobre los demás. Criticamos a las personas y las situaciones que nos frustran o nos lastiman y no vemos el flaco favor que nos hacemos a nosotros mismos en ese proceso.

Es importante ver lo bueno en todo, porque hay mil bendiciones escondidas en cada aspecto del mundo exterior. Todo está preñado de enseñanzas fabulosas. 

Es importante tener presente que la luz está en toda forma de vida y que el potencial de la Gracia existe en todos los seres humanos. Es algo que compartimos, aunque nos olvidemos con demasiada frecuencia de que el nivel evolutivo es algo individual que depende de cómo elegimos vivir, y no podamos interpretar correctamente los procesos internos de quienes nos rodean.

A falta de comprender, siempre podemos optar por respetar las decisiones y los motivos de los demás. Cada cual está, dónde y como está, por algo. Siempre hay un nivel de experiencia, a veces tremendamente traumático, con frecuencia enterrado en la más tierna infancia de nuestro subconsciente, que nos mantiene atrapados en el sufrimiento.

Cuando nuestras vidas están inundadas de desafíos, aflicciones y dolores, podemos sentirnos tentados a creer que es necesario defenderse del entorno y de la gente, porque están en nuestra contra. Puede que nos sintamos injustamente tratados, incomprendidos y solos, pero si nos enfocamos en la idea contraria, si buscamos contemplar el bien en todo, este se nos revela, porque el universo es un lugar de equilibrio.

 

Existe un cambio energético perceptible cuando elegimos ver lo bueno. La tensión innecesaria que surge cuando nos detenemos en la negatividad se desvanece y puede verse reemplazada por la tolerancia y la compasión.

El momento en el que nos sentimos dolidos por una pérdida, puede ser también el momento de reconocer el comienzo de una nueva experiencia, una nueva etapa de nuestra existencia, plena de oportunidades.

Cada nuevo desafío puede convertirse en aprendizaje, una opción inmaculada  con la que demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de seguir adelante, de seguir generando vida con cada latido.

Personalmente, creo que debe haber pocos placeres más grandes que mirar hacia fuera y ver la belleza, la sabiduría y la armonía a nuestro alrededor, pero, para ello, tenemos que aprender a contemplarlo todo con ojos nuevos.

A medida que llamemos nuestra atención sobre las mil caras positivas del mundo que nos rodea, aumentaremos la conexión con los aspectos más armónicos y elevados de nuestra propia energía.

Al apreciar la bondad, omnipresente en el Universo, podremos resonar con ella, hacerla nuestra, convirtiéndola en una parte esencial y duradera de la vida. Así que no nos sintamos solos y procuremos buscar a las personas que puedan ayudarnos a liberar nuestra alma.

No olvidemos que vinimos a hacer algo trascendental para todos y creo que no habría mayor frustración que volver a casa y darnos cuenta de hasta qué punto nos perdimos aquí abajo.

¡Ah! Y recordemos  también que esa misión tenía que ver con nuestras vibraciones más altas, como la alegría, el amor y la bondad, así que es mejor que no nos empeñemos en buscarla en otro parte, porque jamás la vamos a encontrar.

Foto 1: Pexels ( ¡Gracias!)

Foto 2 y 3: Son mías.

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