A lo largo de todos estos años de intenso trabajo personal y profesional, he aprendido mucho a través los más diversos aspectos de mi vida y cuando pienso en ello, me doy cuenta de que la experiencia me ha enseñado más que los libros, aunque siempre he visto una alquimia poderosa, una simbiosis profunda, entre la teoría y la práctica.
También, en este tiempo, he tenido la oportunidad de profundizar en otra simbiosis perfecta, la que integra al cuerpo y a la mente como partes de un todo. El cuerpo, como el extraordinario vehículo que nos permite tener la más vasta experiencia de lo físico en tercera dimensión a través de los sentidos y la mente, como parte del engranaje de nuestra conciencia, que se sirve del cuerpo y le da dirección y sentido a nuestra vida en la Tierra.
Nuestra anatomía se compone de diferentes cuerpos en los que se movilizan y administran, por así decirlo, diferentes calidades energéticas, con diferentes funciones y significados, pero, para simplificar, baste decir que todos tenemos un cuerpo físico, un cuerpo mental, un cuerpo emocional y un cuerpo energético que los abarca todos.
El cuerpo energético está constituido, entre otras estructuras sutiles, por setenta y dos mil nadis. Los nadis son canales o caminos que no se pueden ver físicamente, pero, si observamos el movimiento de la energia en nuestro sistema, veremos que siempre se desplaza a lo largo de rutas establecidas, nunca lo hace de forma aleatoria o caótica. Así que la energía tiene setenta y dos mil formas de moverse, treinta y seis mil a través del lado derecho de nuestro cuerpo y treinta y seis mil a través del lado izquierdo. Estos dos lados dan significado a nuestra parte lógica y nuestra parte intuitiva y a la expresión de la energía masculina (canal derecho) y femenina (canal izquierdo) en cada uno de nosotros.
Cuando hablamos de intuición, no hablamos de otra dimensión de la percepción, sino de otra forma de procesamiento mental que incluye en la ecuación a nuestra sabiduría interior. Por desgracia, nuestro sistema educativo acorrala este tipo de conocimiento apoyando más la parte lógica y técnica. No sé, puede que incluir el alma en el método científico sea complicado, porque es algo abstracto, no resulta manejable y no suele responder a las variables que se pueden estudiar en un laboratorio, pero ese toque de rebeldía, de salirse del marco que intenta cuadricularlo todo, me parece uno de sus mayores encantos. Será porque a mí me estimula las neuronas esa clase de rock and roll.
Por otra parte, parece que para todo lo que hacemos tenemos que pararnos a pensar detenidamente y establecer procesos. Muchas veces la ciencia necesita dedicar infinidad de recursos a investigar sobre asuntos que nuestras abuelas simplemente sabían, porque estaban conectadas a esa forma de procesamiento intuitivo que implica estar en contacto con la sabiduría de nuestro campo electromagnético, que nos aporta información de una forma sutil, pero increiblemente poderosa, y que nos ha ayudado desde el inicio de nuestra evolución.
Hoy, ese nivel de comunicación, se aparta por que no puede demostrarse científicamente y eso es una excusa propia de quien no comprende la magnitud de la Vida y del Universo. Tendríamos que reconocer que, a pesar de nuestros esfuerzos y encomiables avances, la ciencia aún es algo rudimentario.
Un auténtico científico sabe que lo que explora es una pequeñísima parte de lo que existe. Lo inexplorado es ilimitado y estamos en un momento precioso para aprender de todo, para integrarlo todo y darle lugar a las múltiples formas de sabiduría que forman parte de nuestra naturaleza esencial y aliarlas a nuestra curiosidad por cuanto nos rodea. Somos exploradores, conquistadores de territorios y la mente y la intuición forman parte todavía de esos universos que tenemos por explorar. ¿No es una opción fantástica para los auténticos buscadores de la Verdad?
Cuando tenemos que pensar detenidamente en todo y todo tiene protocolos establecidos y muchos pasos, la vida se vuelve complicada. Muchas veces, el conocimiento intuitivo y espontáneo puede saltarse todos los pasos previos para llegar directamente a la conclusión, ahorrando tiempo, esfuerzo y las frustraciones propias de los procesos necesario para llegar a la “verdad científicamente incuestionable”.
Esta forma de vivir, sujetos siempre a lo que la ciencia admite como válido o rechaza, porque no puede o no sabe cómo explicar, es demasiado estresante. Es como si condujeras tu coche solo con dos ruedas, todo el sistema se verá afectado. Aunque la mitad del coche pueda parecer nueva, la otra parte, desgastada y sobreesforzada, llevará a la enfermedad a todo el sistema, a todo el vehículo.
A mi humilde modo de ver, la intuición es tan importante como la lógica, es el cincuenta por ciento de la ecuación y nos ayuda a mantener el equilibrio entre el hemisferio derecho y el izquierdo de nuestros cerebros, entre el lado derecho e izquierdo de nuestros cuerpos. Dar su lugar a ambos aspectos es algo muy importante para vivir una vida equilibrada.
Ser capaces de comportarnos con serenidad y flexibilidad ante situaciones complejas, llega solo cuando la dimensión intuitiva de nuestra mente está suficientemente evolucionada y desarrollada, de lo contrario, hasta las cosas más pequeñas, las circunstancias más nimias, serán un motivo para el caos, el desequilibrio y la alteración.
Si intentamos funcionar todo el tiempo con el lado lógico de nuestra mente, no habrá posibilidad de estar equilibrado, no habrá relax, no daremos cabida a las soluciones sencillas, estaremos estresados y todo nuestro sistema, como el automóvil, colapsará y se enfermará.
El equilibrio de la energía es vital para nuestro cuerpo físico, para el cuerpo mental, el cuerpo emocional y el cuerpo energético. Si hay alteración en alguno de ellos, al final, habrá alteración en todos. Solo podemos sentirnos cómodos y en paz cuando estamos en equilibrio, y la comodidad no solo viene determinada por la postura corporal, de hecho, nuestra postura corporal, en comunicación no verbal, expresa nuestro estado interno y, a veces, incluso nuestro más profundo dolor.
¿Cuán equilibrado estás dentro de ti? ¿Puedes sentarte con total tranquilidad? Cuando no hay relajación, cuando existe malestar, hay enfermedad y si esa enfermedad se mantiene en el tiempo, en algún momento se manifestará a través de nuestro cuerpo físico en forma de mal funcionamiento, pues a fuerza de no atender, no le dejaremos otra forma de expresarse.
Nuestros cuerpos están diseñados para darnos servicio hasta que llegue el momento de volver a nuestro auténtico hogar. La razón fundamental por la que llegamos a ese punto víctimas de la enfermedad y el dolor, o nos vamos antes de tiempo, no es más que el nivel de desequilibrio con los que solemos vivir nuestra vida.
En general, tenemos una enorme dificultad para quedarnos quietos. No sabemos estar en calma de forma continuada. Nuestro cerebro vive permanentemente estresado. Demasiado ruido, demasiada prisa, demasiados estímulos irritantes a lo largo de cada minuto de la jornada.
Si no cuidamos todo nuestro sistema adecuadamente, si no hay equilibrio en él, en algún momento, algo se descompensará y se fracturará. Nuestro cerebro estará en equilibrio cuando nuestra energía lo esté. Todo en nosotros funciona de manera sincrónica e interconectada. Todos nuestros cuerpos se comunican e interaccionan. Somos la suma de todas nuestras partes y se supone que tenemos el control, que nos gobernamos a nosotros mismos, por eso es muy importante, ahora más que nunca, recuperar el timón y elegir con sumo cuidado el rumbo a seguir para recuperar el equilibrio de nuestro sistema, para disfrutar de poder escuchar el latido de la vida a nuestro alrededor y acompasar nuestro ritmo interno al suyo.
Quiero dar las GRACIAS a mis padres. Allí donde se encuentren, ellos sabrán por qué.
4 comentarios
Interesante reflexion, para los que saben que hay algo más pero no pueden interpretarlo o necesitan un acompañamiento para hacerlo.
Abrir esa posibilidad para conseguir una armonía entre los diferentes cuerpos o estados mentales,físicos ,espirituales o energéticos me parece de una na importancia vital para conseguir esa felicidad y paz que tanto deseamos y tanto nos cuesta identificar y materializar.
Gracias por tu reflexion
Muchas gracias por la profundidad de tu análisis. Has dado en el clavo. Gracias a ti por dedicar tu tiempo a leer mi artículo.
Muchas gracias cuanta sabiduría y como expresas lo que somos ,perfectos seres de luz. gracias me encanto.
María Jesús, muchas gracias a ti, por leerlo. Un beso.